Diario del Mar

"Me llamo Katherine Greenwood Wells, tengo dieciocho años. Nací en una cuna hecha de olas, mecida por el vaivén del maravilloso océano. El mar corre por mis venas. Mi madre se llamaba Anne Wells, y falleció cuando yo había cumplido seis años. Mi padre, Alfonso Greenwood, me enseñó todo lo que sé sobre el mar, pero por desgracia, desapareció hace dos años, sin dejar rastro. Y desde entonces, no he dejado de buscarle."




Seguidores

lunes, 22 de julio de 2013

DDM: Capítulo 78

¡Hola a todos!

Sí, os traigo por fin el capítulo 78. :) Como siempre os digo, ¡espero que os guste! ^^

Un beso. :3






No me salían más palabras. El nudo que se había instalado en mi garganta era demasiado fuerte. Diana no había dicho nada, tal vez porque aún lo estaba pensando, o porque sencillamente no había nada que decir.

- Aún hay esperanzas. El mundo no se acaba. Tal vez tengas suerte, y algún día, vuelva.

Me sorbí la nariz y alcé la mirada hacia ella, todavía abrazándome las piernas.

- Ha pasado un mes. No volverá.

- Pues entonces olvídate de él de una vez por todas, Katherine. Yo lo veo como una señal, una señal de que tal vez debas buscar otra cosa. Tal vez es hora de que le dejes atrás.

Me giré hacia ella, sin acabar de entender sus palabras. ¿Hora de que le dejara atrás? Si sólo me había enamorado una vez...

Entonces me di cuenta de que yo no lo recordaba, pero Jacob me lo había contado; eso nos había pasado ya.

- O puedes seguir creyendo que volverá y no perder la esperanza. Eso lo eliges tú.

No contesté. No sabía qué contestar a eso. Pero no tuve que hacerlo, porque en ese momento, Diana se levantó del camastro y me miró fijamente.

- ¿Vienes fuera? -me preguntó con una sonrisa.

Bajé la mirada, tragué saliva y negué con la cabeza. No me sentía con fuerzas para salir ahí fuera y enfrentarme al mundo real, enfrentarme a Diana y todas aquellas personas que se preocupaban por mí, las cuales seguían siendo extraños. No me acababa de acostumbrar a su presencia, salvo (a lo mejor) a la de Dan. Y siempre tenía miedo. Un miedo que se asentaba en mi estómago. Un miedo irracional, y también duda. Sólo esperaba que todo eso desapareciera algún día, y que mi memoria volviera.

- Está bien, pero no vas a poder quedarte ahí para siempre. -Y salió, no sin antes dedicarme una sonrisa.

Sabía que tenía razón, que no podía quedarme ahí dentro para siempre. Pero aún no me veía capaz, no tenía la suficiente fuerza. Y ahí, sola, me puse a recordar.

"Pues entonces olvídate de él de una vez por todas, Katherine."

Esa frase retumbaba en mi cabeza, haciéndome imposible apartarla.

Olvidarle. A Jacob.

Claro que lo intentaba. Una parte de mí lo deseaba, deseaba que su fantasma desapareciera de mi mente y que dejara de molestarme. De hacerme sufrir. Pero la otra... la otra se negaba a hacerlo. Se negaba a que lo único que me quedaba de Jacob desapareciera, se esfumara.

Y supe que si había una parte que no quería olvidarle, era obvio que me iba a ser imposible hacerlo.


                                                                          ***

Acaricié con la punta de los dedos la madera de la barandilla, algo áspera. Suspiré largamente y alcé la mirada hasta poder ver el océano. Estaba bastante calmado, con pequeñas olas que chocaban con nuestro barco.

Aún no me había acostumbrado a llamarlo mi barco.

Habían pasado tres meses desde que zarpamos de Inglaterra, pero a mí me parecía que sólo había pasado un día. En realidad, me parecía que siempre era el mismo día, un día eterno, que nunca se acababa. Llorar se había convertido en una costumbre.

Y escribir cartas también. Aunque todas se parecían mucho, pues lo que sentía no había cambiado. Echaba de menos a alguien que me había abandonado.

Veía pasar los minutos por delante de mis propios ojos sin poder hacer nada, sin poder detenerlos, o al menos vivirlos.

Y entonces, después de varios días llorando y pensando, creía que estaba empezando a mejorar, que por fin me había olvidado de todo el dolor, pero entonces llegaba la noche y con ella las terribles pesadillas, y entonces todo mi progreso se esfumaba. Los ojos verdes de mis pesadillas me hacían volver a caer en el pozo oscuro y miserable del que intentaba salir.

También había minutos en los que la idea de morir me parecía buena. Porque el dolor se hacía insoportable, y lo era aún más saber que probablemente Jacob no se acordaba ni de mi nombre. Eso era lo peor, imaginar (y casi con seguridad saber) que él no estaba sintiendo el mismo dolor que yo.

Cerré los ojos con fuerza, escuchando el rugido del mar a nuestro alrededor, mientras una lágrima rodaba por mi mejilla. Entonces sentí una mano en el hombro y me sobresalté.

- Perdona, Kate. No pretendía asustarte.

Me sequé la lágrima con la manga de la camisa y volví a fijar la vista en el mar en cuanto vi que se trataba de Olivia. La pelirroja se apoyó en la barandilla a mi lado, observando exactamente lo mismo que yo; el inmenso océano.

- ¿Qué tal estás?

Tardé varios segundos en encogerme de hombros.

Por eso no me gustaba salir a la cubierta cuando aún era de día. Por aquellos "¿qué tal estás?" o "¿cómo te encuentras?". Porque no me atrevía a responder, porque tenía que mentir pero no podía hacerlo. Porque hablar del tema con aquellos "desconocidos" no me hacía sentir cómoda. Aunque sabía que lo hacían con toda la buena intención del mundo.

- El dolor acaba pasando. -susurró.

Tragué saliva. Mi mente quería decirle que no, que el mío no se pasaba. Que seguía siendo igual de intenso que el primer día, y que no creía que fuera capaz de conseguir salir adelante y olvidarlo todo. Pero contesté otra cosa, a pesar del nudo que tenía en la garganta.

- Eso espero.


                                                                         ***

Aquella misma noche salí a la cubierta, después de asegurarme de que no había nadie despierto. El barco estaba todo lo parado que puede estar un barco en alta mar. Bajé las escaleras laterales y me acerqué a la barandilla. Alcé la mirada al cielo y sentí una fuerte punzada en el corazón cuando entreví puntitos luminosos en el cielo nocturno. Había nubes, pero aún podía apreciar en algunas zonas descubiertas las estrellas.

Se me nubló la vista por culpa de las lágrimas mientras recordaba aquella noche en la que Jacob y yo observamos las estrellas en esa misma cubierta, cuando me prometió que siempre iba a estar a mi lado.

¿Por qué hizo una promesa que luego iba a romper?

Tres meses. Y seguía deseando que Jacob volviera. En el fondo de mi corazón, aún seguía creyendo que me quería de verdad y que vendría a por mí. ¿Cuándo me daría cuenta? ¿Cuándo se daría cuenta mi corazón de que no iba a volver, porque no me quería? ¿Cuándo se daría cuenta mi corazón de que Jacob se marchó con Elizabeth... y no conmigo?

- ¿Lo has olvidado todo? -susurré de pronto. -¿Has olvidado la promesa que me hiciste?

Se me quebró la voz y no pude seguir hablando, pero las palabras estaban en mi mente, a pesar de ello. Deseé mentalmente poder decirle que le quería. Que le echaba de menos, y que esperaba que algún día, volviéramos a vernos. Pero supongo que no eran más que palabras de alguien que estaba roto por dentro.

- Permíteme, capitana, pero... no me gusta la costumbre que has cogido de ponerte a llorar cuando estás sola.

Me giré con rapidez, sorprendida. Se suponía que estaba sola, que nadie estaba despierto. Me froté los ojos para secarme las lágrimas, aunque supuse que ya... no valía la pena.

- Bueno, suele ocurrir cuando la gente te hace mucho daño. -murmuré, para mi sorpresa.

Era la primera vez que Dan y yo hablábamos en tres meses, exceptuando algún saludo y algún "¿qué tal estás?".

- Con gente te refieres a Jacob, ¿verdad?

No contesté. En su lugar, me volví a apoyar en la barandilla y observé el oscuro horizonte.

- Porque entonces odio esta costumbre que tienes de llorar por Jacob. -añadió.

Oí sus pasos, así que supe que se estaba acercando a mí.

- Katherine, eres libre de hacer lo que quieras y de querer a quien quieras. Pero yo veo... que esto no te está haciendo ningún bien. Y pienso que tal vez deberías dejarlo ir. Olvidarte.

Tragué saliva y parpadeé para disipar las lágrimas que comenzaban a nublarme la vista, antes de decir:

- Y lo intento. Claro que lo intento. Pero siempre que creo que estoy bien... vuelvo a caer.

Sentí cómo se movía a mi espalda, hasta que le vi por el rabillo del ojo situarse junto a mí.

- Salir a ver las estrellas, algo que me temo te recuerda a él, no es una buena forma de intentar olvidarte, Katherine. Así sólo consigues hacerte más daño a ti misma.

Ladeé la cabeza, porque tal vez en eso tuviera razón.

- Sé que es difícil olvidarse de alguien a quien amas, pero sólo porque sea difícil no puedes rendirte y dejar que te haga daño para siempre. Te aseguro que pronto estarás bien, Kathy. Sólo... pon algo de tu parte.

Una parte de mí sabía que tenía razón.

- ¿Por qué salir aquí fuera a ver las estrellas? ¿Por qué hacerte sufrir más de lo necesario? No te tortures, Katherine. Si él se fue, no ha sido por tu culpa.

- ¿Por qué se fue entonces? -salté, con un nudo en la garganta y el llanto amenazando con empezar. -Porque yo no soy lo suficientemente buena, Dan. Porque sé que... Elizabeth... es mejor.

Aparté la mirada, con el labio inferior temblándome y las lágrimas inundando mis ojos.

- ¿Qué? -exclamó. - Vale, voy a ir por partes. -hizo una pausa en la que respiró profundamente. -Jacob se fue porque es estúpido. ¡Y tú lo eres todavía más, Katherine! ¿No eres lo suficientemente buena porque alguien como Jacob no ha sabido valorar lo que tenía? Es la cosa más estúpida que has dicho nunca, de verdad.

Una lágrima rodó por mi mejilla y en un movimiento rápido, incluso algo brusco, me la sequé.

- Yo en tu lugar no perdería ni un segundo más pensando en alguien que se ha ido porque no ha sabido valorarme. -suspiró. -Creo que deberías irte a dormir en vez de hacerte más daño.

- Sí, tal vez sea lo mejor. -susurré.

Le despedí con un gesto de mano, y eché a caminar hacia mi camarote. Pero su voz me frenó.

- Espera, Katherine.

Me quedé en pie durante unos segundos, antes de dignarme a darme la vuelta.

- Creo... que te mereces a alguien mejor. Alguien que sepa valorarte y que jamás te vaya abandonar.

Fruncí los labios, con los ojos brillantes por las lágrimas, sin saber que responder.

- Era eso. -añadió. -Quería que lo supieras.

Y acto seguido, me giré y me encaminé hacia mi camarote, donde me quedé largo tiempo pensando en lo que Dan me había dicho.Tal vez era verdad que me merecía a alguien mejor, pero... ¿qué pasaba si creía que Jacob era ese alguien?

Jacob.

Un nombre que siempre resonaba en mi interior, que nunca se apagaba.

Y mientras pensaba, me dije a mí misma:

"Tienes que enfrentarte a ello sola. Es tu problema. Es tu dolor, tu pérdida. Ellos no tienen por qué sufrir. Eres tú la que tiene que superarlo, o al menos intentarlo."

Aquella noche, las pesadillas volvieron a asaltarme. Pero hubo otro ligero cambio. Supuse que era porque a mi subconsciente no le parecía suficiente daño emocional.

Estoy llorando, tirada en el suelo, en un charco de mi propia sangre. Los cortes escuecen, los golpes duelen. No sé cómo sigo viva. Tendría que estar muerta, y entonces esta pesadilla acabaría. El hombre me observa con una sonrisa malvada, y alza una mano para señalar un punto que está a su lado. 

Trago saliva y parpadeo. Sé que no debería mirar hacia donde me dice, pero lo hago. 

- ¿Qué ha pasado? ¿Aquel que amabas... se ha olvidado de ti? 

Noto cómo el llanto sube por mi garganta hasta mis ojos, y siento cómo estos se me llenan de lágrimas que empiezan a rodar por mis mejillas y se mezclan con la sangre. 

Jacob está de pie, y con una mano rodea la cintura de... Elizabeth. Con la otra le acaricia la mejilla. Y veo cómo sus rostros se acercan y cómo sus labios se unen en un beso. Entonces Jacob abre los ojos y me mira de reojo, y empieza a sonreír mientras se besan. 

Una sonrisa llena de maldad. Una sonrisa que sé que no es la suya. Pero aún así, me duele igual. 

Me incorporé con rapidez, empapada en sudor frío (como siempre). Miré a mi alrededor, pero ahí no había ningún Jacob, ni ninguna Elizabeth besándose. Pero que no estuvieran delante de mí, no significaba que no lo estuvieran haciendo en cualquier otra parte del mundo.

Y entonces me eché a llorar.

Me llevé las manos al corazón y apreté con fuerza, como si de esa manera pudiera disipar el dolor que se concentraba ahí.






10 comentarios:

  1. Jacob te necesitamos :( No creo que se marchara así como así. Sé que sus razones eran sensatas y que sólo nos haces sufrir para que pensemos que es un capullo. Aún así, no aguanto que Dan se meta en esto todo el rato... A ver, tiene las mejores intenciones, pero es que no me ayuda JAAJAJAJAJA Aunque algo va a pasar y nos vas a dejar con la boca abierta... *Mis locos y desesperados presentimientos*

    El capítulo perfecto, genial y agónico... Pobrecita Kathy.

    Un besito linda :))

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Quién sabe qué pasará? Bueno, yo sí lo sé JAJAJA. :3
      ASFDGFFGFH Muchísimas gracias por pasarte y por comentar, en serio. :') No sabes cuánto significa para mí. :___)

      Un beso cielo :)

      Eliminar
  2. JACOB VUELVE AUNQUE SEA POR Q YA ESTAMOS DE VACACIONES, jo April traele de vuelta q le hecho de menos jajajajaja como siempre escribes genial :3

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Voy a confesarte que yo también le echo de menos, pero la historia es así, qué le voy a hacer... :)
      Muchísimas gracias por pasarte y comentar, no sabes lo mucho que significa para mí :')

      Un beso!

      Eliminar
  3. Escribes genial, perfecta cada palabra, espero siempre ansiosa tus capitulos pero... TRAE A JACOB DE VUELTA!!!!!! :´( sin él nada es lo mismo ni lo será. Nos lo estás haciendo pasar mal e.e jajaja
    Espero que en los próximos capítulos (el siguiente :P) esté de vuelta y sin esa arpia de Elizabeth (puajjj caca jajaja). Dan es genial, pero Jacob es la crem de la crem

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. SFDGFGHF Muchísimas gracias!!! *___* Sé que soy cruel, lo sé... No me matéis :c
      No os puedo decir nada jeme :)

      Un beso! <3

      Eliminar
  4. me encanta como escribes, no se como describir lo que siento cada vez que leo tus capitulos, haces que sea real, que este sintiendo lo que les pasa a los personajes, en serio no tengo palabras.
    Ahora; no me puedo creer que Jacob no estuviera de vuelta en este capitulo.
    un saludo la "socia" de bella. Alba
    pd: trae de vuelta a Jacob en el siguiente capitulo. ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. AERSFGDGEFHEHRGFR OH DIOS, MUCHÍSIMAS GRACIAS *___* Me has alegrado el día, adoro tu comentario, gracias, gracias, gracias, gracias *__* Muchísimas gracias por pasarte, Alba, significa muchísimo para mí :')

      Un besito! <3

      Eliminar
  5. Te he nominado a unos premios en mi blog: http://losjuegosdelhambre77.blogspot.com.es/
    Un beso y espero el siguiente capitulo :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Muchísimas gracias! *___*

      Un beso! <3

      Eliminar